14 ene. 2014

Pros y contras del diagnóstico infantil

Cuando hablamos de diagnóstico infantil, en el trabajo diario de La Brújula, sobre todo nos referimos a las Necesidades Específicas de Apoyo Educativo (N.E.A.E.), pero...

¿Qué son las NEAE?

La definición “oficial” de alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (N.E.A.E.) es:
“aquel que presenta Necesidades Educativas Especiales (N.E.E.) u otras necesidades educativas por Dificultades Específicas de Aprendizaje (D.E.A.), por Trastornos por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad (T.D.A.H.), por Especiales Condiciones Personales o de Historia Escolar (E.CO.P.H.E.), por Incorporación Tardía al Sistema Educativo (IN.TAR.S.E.) o por Altas Capacidades Intelectuales (AL.CA.IN.), y que puedan requerir determinados apoyos en parte o a lo largo de su escolarización”.

Esta definición persigue agrupar bajo una misma etiqueta a los niños y niñas que tienen un comportamiento o unas capacidades “diferentes” a lo que se espera de ellos según su edad. Estas agrupaciones ayudan a “los mayores” que están en contacto diario con el niño o la niña a entenderlos y a tratarlos según esas necesidades especiales. Así, el diagnóstico de una NEAE se hace para que maestros/as, profesores/as, padres y madres y profesionales que trabajamos con ellos/as día a día podamos comprender mejor a estos niños y niñas y tratarlos de la forma más adecuada.

Sin embargo, me pregunto hasta qué punto esa etiqueta ayuda al propio niño o niña a entenderse a sí mismo/a o a funcionar “mejor” a nivel escolar, personal o familiar. Mi experiencia diaria con niños y niñas con estas NEAEs, me ha hecho sorprenderme de la forma en la que los adultos de referencia tratamos esas etiquetas. Me explico: no es raro ver cómo nos escudamos y escudamos al propio niño o niña tras ellas, sin mirarlo realmente a los ojos... más allá de lo que dice un diagnóstico y ver sus necesidades, inquietudes y potencialidades.
¿Qué niño sin diagnóstico de TDAH por ejemplo, no juega y le cuesta parar de jugar? o prestar atención a varias cosas a la vez si está absorto en algo (o incluso a qué adulto no le cuesta)? ¿Qué niño sin diagnóstico de Altas Capacidades de repente descubre un gran talento para algo en especial que sobrepasa a los adultos de su alrededor?

No estoy en contra de diagnosticar a un niño o niña, ni mucho menos. Es algo en lo que nos debemos apoyar en nuestra práctica diaria, pero me preocupa ver cómo muchas veces el niño deja de serlo para convertirse en un diagnóstico andante, sin posibilidad de salir de explicaciones del tipo: “es que tiene TDAH y no puede llegar a lo mismo que los demás compañeros” o “es que tengo Talento Matemático y me canso de las cosas rápido”. Y con la mejor de las intenciones, porque nos preocupamos por ellos, porque necesitamos pautas para tratarlos lo mejor posible, dejamos de mirarlos de frente, sin el estigma de la etiqueta, y pasamos por alto todo lo demás que implica el maravilloso mundo de ser un niño…

Pinchando en este enlace de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias podrás encontrar información relativa a los diagnosticos... Y dejo también el enlace de un video para reflexionar sobre las etiquetas en los niños...


1 comentario:

  1. Es tan cierto! Lo primero: ser niños/as, jugar, divertirse, mancharse, equivocarse e intentarlo de nuevo... Las etiquetas nos ayudan frente a la incertidumbre de qué les pasa, por qué no atiede, por qué está tan nervioso siempre, etc... pero no olvidarnos de que son personitas, de agacharnos y mirarlos desde su superspectiva, ofrecerles el respeto que mercen. Ya sabes que pienso al respecto. ;-) Ele

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