9 dic. 2014

¿Escuchamos activamente?


Mi interés de hoy es el de hablar de los diferentes tipos de escucha, con la intención de que podamos tenerlos presentes en nuestro día a día, tanto si nos dedicamos al mundo de la docencia como si nos interesa aprender algo interesante relacionado con los procesos de comunicación.

Así pues, si partimos de que escuchar se puede entender como “la facultad de oír prestando atención”, nos encontramos con la primera diferenciación , y es que escuchar es diferente de oír… o matizando un poco, escuchar implica haber oído previamente, mientras que uno puede oír sin realmente escuchar lo que se le está diciendo…¿os suena esto de algo?...


Teniendo en cuenta esto, hoy me gustaría hacer una distinción inicial entre lo que es la “escucha” en general y la “escucha activa”, para más tarde dar una vuelta de tuerca y llegar a un concepto un poco más depurado como sería la “escucha inteligente”.

LA ESCUCHA ACTIVA

Básicamente implica por parte del escuchante los siguientes aspectos:
  • Ser capaz de captar la información.
  • Comprender lo que se capta.
  • Valorar la información y evaluar cómo vamos a utilizarla.
  • Mantener una actitud positiva ante el mensaje, las consecuencias y los comportamientos.
  • Dar feedback sobre lo que se ha escuchado y procesado.




Hasta aquí todo bastante claro, el problema fundamental para un docente sería ver cómo, partiendo de esta información, se puede conseguir facilitar en nuestro alumnado dicha escucha activa. De esta manera, si os parece bien, os propongo seguir una línea de trabajo en el aula como puede ser la que a continuación os muestro:




  • Comenzar con una visión general de lo que se va a tratar. Vamos lo que viene siendo hacer una introducción. 
  • Presentar aspectos positivos o interesantes del tema, es decir, captar su atención. 
  • Seguir un orden y estructura lógica. Aspecto muy importante ya que no debemos olvidar que aunque nosotros dominamos el tema (o eso creemos) nuestros alumnos/as no. 
  • Aceptar comentarios y críticas. Estando abiertos a no estar en posesión de la verdad absoluta, siendo firmes pero flexibles. 
  • Mirar al grupo la mayor parte del tiempo. No perdiendo la conexión visual facilitamos que la atención del grupo sea mayor. 
  • Cuidar la comunicación no verbal. Facilitando que esta sea coherente con lo que decimos de forma verbal. 
  • Comentar alguna anécdota o ejemplo. Vinculando la teoría con la realidad cercana de cada alumno/a en la medida de lo posible. 
  • Combinar correctamente el volumen de voz, velocidad y pronunciación. Posibilitando cambios de ritmos adecuados que nos permitan guiar y mantener la atención del alumnado. 
  • Utilizar un vocabulario sencillo y adecuado al nivel del receptor, no abusando de tecnicismos de forma innecesaria y explicándolos en el caso de utilizarlos. 
  • Comprobar la compresión del mensaje a través de preguntas, que no solo facilitarán la asimilación del mensaje sino que nos darán una idea de si lo que estamos transmitiendo está llegando a nuestro grupo de alumnos/as. 
  • Finalizar con conclusiones o resumen que facilite al alumnado cerrar el proceso recepción de información y organizar los contenidos de forma adecuada. 



En principio, si somos capaces de seguir estos paso,  tendremos ante nosotros cuando menos una experiencia aceptable a nivel comunicativo basada en la escucha activa, pero tal y como comentaba nada más comenzar, mi idea de hoy es la de llegar a un concepto que riza un poco el rizo a nivel comunicativo y que no es otro que la escucha inteligente.

Sin entrar en tecnicismos, la escucha inteligente no es otra cosa que aquella que se produce en el momento en el que , como escuchantes, somos capaces de profundizar en el mensaje incorporándolo a nuestra experiencia previa y creando algo nuevo y diferente que , si bien tiene como base lo que el emisor nos plantea, se convierte en algo más grande, útil, práctico y productivo para nosotros/as.



Consiste pues en ir un poco más lejos en el proceso de comunicación, olvidándonos de quien es el emisor (es decir si consideramos que es una persona capacitada y experimentada en el tema del que habla o no), e incluso dejando de lado si estamos de acuerdo en lo que este dice independientemente de que tenga o no razón. En esencia lo que importa es la idea que transmite y lo que nosotros/as podamos crear con ella.


Pues nada más, aquí os dejo, con la intención de que seáis capaces de leer estas líneas no solo de forma activa sino también inteligente.

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