19 feb. 2015

Hablamos de…¿ésto?...de… ¿éso?...de ¿Sexo?

Seguramente, tan sólo por el título, ya se ha despertado alguna susceptibilidad, para algunos…curiosidad… tal vez esa risa vergonzosa e incluso pícara…para otros puede que rechazo. Sin embargo, aún a sabiendas de lo que simplemente el término “sexo” despierta, todo lo que quiero provocar es….Naturalidad a la hora de hablar de él.




...¿Qué es el sexo?...

Es una pregunta que he hecho en cada una de las charlas, conferencias o congreso que he tenido la fortuna de impartir a lo largo de mi vida profesional, y no dejo de sorprenderme por lo limitada que es la respuesta pública.

Piénsalo…¿Cómo lo definirías tú?....

Probablemente, la primera imagen que te haya venido a la cabeza es la de una pareja heterosexual teniendo relaciones coitales…ese es nuestro límite, pensar que el sexo es la práctica de relaciones sexuales. Sin embargo el sexo lo es todo, porque todos y todas somos seres sexuados o sexuadas desde que nacemos y este aspecto influye en la educación, en los roles parentales, en las relaciones familiares, emocionales, sentimentales, sexuales, sociales, laborales, y un largo etc… y eso, va a escribir parte del guión de nuestras vidas.

Cuando nacemos nos ponen un nombre femenino o masculino, nos visten de rosa o de azul, nos regalan muñecas para prepararnos para el cuidado y el asistencialismo, o legos, coches y pelotas para construir, dirigir o competir. Nos dicen que nosotras debemos “sentarnos como señoritas” y que ellos no pueden “llorar como niñas”, así crecemos como infantes, siendo educados en sexualidad pero sin intención de educarnos en ella....hasta que, cuando llegamos a la adolescencia, recibimos el confuso mensaje de que ya debemos “comportarnos como una mujer, o como un hombre” ¡¡que ya tenemos edad!!, y entonces nos preguntamos ¿Qué significa esto? ¿Cómo ha de comportarse un hombre y cómo ha de comportarse una mujer? y sobre todo, ¿Por qué es malo que no quiera comportarme como tal? ¿Por qué nos empeñamos continuamente en meter a los demás en ese gran saco en el que, de manera casi mágica, cabemos todos y todas? pero "saco" en el que a ninguno de nosotros nos gusta que nos metan, "saco" culpable de las populares frases sentenciosas como “Todos los hombres son iguales” o “No hay quién entienda a las mujeres”.

Todo esto hace que nosotras crezcamos deseando encontrar a nuestro príncipe azul de Disney, y ellos a esa explosiva y pechugona mujer de revista  Playboy. Eso sí, cuando encontramos al príncipe azul…aysss….es que es taaan bueno…que me gusta…pero... “como amigo”..ojalá sintiera algo más por él, y la chica de revista…mmm….me excita, pero no es el tipo de mujer que quiero para que sea “la madre de mis hijos”.

...Que curiosos somos, siempre deseando lo que no tenemos y valorando lo que tenemos, justo cuando lo perdemos…

Si tuviéramos que definir “SEXO” no podríamos desligarlo de tres grandes factores: el biológico, el psicológico y el social.

  • El factor biológico es el que determina nuestro “sexo cromosómico”, hombre-mujer. Va a depender de un par de cromosomas: XX en el caso de la mujer y XY en el caso del hombre. Ese par de cromosomas contienen la información necesaria para que se establezca el "sexo hormonal", andrógenos / estrógenos y este sexo hormonal a su vez, se encargará de mandar la información necesaria a nuestro cuerpo para que se desarrolle el “sexo gonadal” que será el responsable del desarrollo, entre otros, de los testículos o de los ovarios y las mamas.

Este factor biológico, junto con el resto de factores anteriormente nombrados, promueve toda una serie de reacciones fisiológicas diferenciadas entre el hombre y la mujer, a lo que debemos el no tener el mismo ciclo de respuesta sexual, es decir no funcionamos de la misma manera, porque nuestro cuerpo no responde de la misma manera y esto provoca mucha insatisfacción en nuestras relaciones sexuales, sobre todo las coitales, eso sí:
...mucho más por el desconocimiento que por la incapacidad...

  • El factor psicológico estará basado en lo que muchos confundimos entre nuestra identidad sexual y nuestra orientación sexual. Nuestra "identidad sexual" es cómo nos sentimos y con qué género nos identificamos. Cuando me miro al espejo y veo mi cuerpo, ¿Me identifico como hombre o mujer? ¿Me acepto? O me siento encerrado en un cuerpo que no pertenece a mi cabeza y, es más….voy a aprovechar para ir un poco más allá… ¿Soy culpable de ésto?... ¿Merezco, no tan sólo mi infelicidad sino, el desapruebo del resto de la sociedad?..¿Podrías imaginar, tan sólo por un momento, cómo te sentirías si te hubiera pasado a ti?. Nuestra orientación sexual es, fundamentalmente, una vez me identifico como hombre o como mujer, ¿Con quién me gusta compartir mi intimidad sexual?
  1. ¿Soy heterosexual? Es decir, me atrae el sexo opuesto al mío.
  2. ¿Soy homosexual? Es decir, me atrae mí mismo sexo.
  3. ¿Soy bisexual? Es decir, me puedo sentir atraído tanto por personas de mí mismo sexo como por las del sexo opuesto…uf…esto no debe ser bueno… 
  4. ¿Seré un depravado?, durante mucho tiempo a lo largo de la historia sí, hoy por hoy desde el DSM, Manual Diagnóstico de Salud Mental, la homosexualidad y la bisexualidad son consideradas “opciones sexuales “ y una opción, por definición no es más que la libertad o la facultad de elegir, o la elección en sí misma, o mejor aún, el derecho a esa elección. Permitidme que yo de nuevo me pregunte… ¿Por qué es tan importante con quién nos acostamos? ¿Por qué es objeto de violencia, rechazo, burla e incluso muerte? ¿Por qué nos cuesta tanto respetar que cada uno y que cada una haga con su cuerpo y su intimidad lo que le apetezca? La respuesta está en el tercero de los factores…
  • El factor Social: El "estereotipo de género", es decir, modelos o patrones de conducta que definen cómo deben ser, actuar, pensar y sentir los hombres y las mujeres y que, esencialmente, representan un conjunto de atributos , características y reglas que marca la sociedad en la que vivimos, la influencia judeo-cristiana con la que crecemos, el patriarquismo al que nos hemos visto sometidos y que hoy por hoy aún en muchos casos perpetuamos en nuestra educación.

Todo esto y mucho más se ha visto influído por el sexo y, a su vez, nuestra sexualidad se ha visto influida por todo esto, como decía, parte del guión de nuestra vida venía escrito, pero siempre llega un momento en el que debemos plantearnos de forma madura, cómo quiero acabar mi libro, si por lo que escriben los demás o por lo que yo quiero escribir. 
Ya seas hombre o mujer has sufrido las consecuencias de tu sexo biológico, de tu género, de tu cultura, de tí mismo o de tí misma...¿Lo has pasado bien? ¿Fue lo que esperabas tu primera relación sexual? ¿Viviste feliz y comiste perdiz?... ¿Disfrutas de una vida sexual plena?...pero sobre todo, tienes una gran responsabilidad que quiero recordarte desde el respeto y la naturalidad a la que quise hacer honor desde el principio...

¿Quieres que tus hijos escriban tu mismo guión?

...Tal vez sea hora de que cojas las riendas...aquí te dejo un mensaje en forma de canción que espero que te motive...y te haga pensar...

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