13 feb. 2017

Adolescentes Tecnoadictos


Vamos a empezar haciendo autocrítica, cuando nosotros teníamos la edad de nuestros hijos, nuestros padres nos decían que teníamos una obsesión con el teléfono, pero el fijo. Nos pegábamos horas hablando con ese amigo o amiga, al que hacía tan sólo unas horas habíamos visto en el cole o en el instituto. El acto ahora no es distinto, lo único que ha cambiado es que el teléfono es móvil, y como su propio nombre indica, ésta característica brinda la posibilidad de que su uso aumente a un casi 100% del tiempo de nuestras vidas.



España es el país con mayor número de smartphones en la Unión Europea. Hay 23 millones de estos dispositivos. El 87% de la población española lo tiene a mano las 24 horas del día.
Ésta es la era de la comunicación, curiosamente justo la era en la que menos nos comunicamos. Ahora cuando estamos acompañados de alguien hablamos con otro, pero por el móvil. El auge de las nuevas tecnologías ha modificado las conductas de comunicación.

Aunque no puede negarse que el teléfono móvil sea útil y necesario, su abuso puede causar problemas a niños y adolescentes, perjudicando su salud o bienestar, sus relaciones familiares y sociales, o su rendimiento escolar.


Los jóvenes viven pegados al móvil. Es una extensión de sus manos, les conecta con el mundo y les hace sentirse integrados. Están enganchados al teléfono y, en algunos casos, esa dependencia ha derivado en adicción. Según un estudio sobre conductas patológicas en Internet, el 21,3% de los jóvenes está en riesgo de convertirse en adicto a las nuevas tecnologías. Y el 1,5% ya lo es. No controlan su conducta, lo que afecta a sus responsabilidades y a las relaciones personales.


Se trata de un trastorno del control de impulso. Los primeros síntomas de su adicción son:
  • Pasar el día sin compañía, solo con el ordenador y el móvil.
  • Suspender asignaturas
  • Descuidar a los amigos y la familia.
¿Qué podemos hacer los padres para prevenir el abuso del móvil?

  • Mantener un ambiente dialogante en casa: Si hay conversación, y es buena, no cogerá tanto el móvil
  • Cuanto más tarde tenga su propio móvil, mejor.
  • Mejor el móvil con tarjeta prepago que con contrato: Establece un límite desde el inicio
  • El adolescente debería hacerse cargo del pago, o al menos de una parte: Que administre su propia paga y gestione su gasto. Si no tiene más, es porque no lo ha gestionado bien.
  • Enséñale a ser crítico con la publicidad: La va a ver quieras o no quieras.
  • Pon reglas claras sobre cuándo y cómo utilizar el móvil:

  • A partir de una hora determinada el móvil debería apagarse para preservar el sueño
  • El móvil no puede desfavorecer la comunicación familiar, no ha de usarse en los momentos en familia.
  • El móvil debe apagarse en clase.
  • Una vez en casa, dejar el móvil en el salón u otro lugar público. No en su habitación.



CUIDADO: “Los tecnoadictos no entienden su vida sin estar al tanto de todo lo que ocurre en su entorno social. A través de las redes, están siempre pendientes de lo que hacen sus conocidos y eso les genera ansiedad porque creen que ellos están disfrutando más de la vida”. Esto puede sumergirles en una depresión.

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